GoPro Hero 10 Black, análisis y opinión

Los móviles cada vez graban mejores vídeos gracias tanto al procesado del color como a los sensores cada vez más grandes y a una estabilización que cada año es mejor en los modelos de gama alta.

Sin embargo, pese a que se pueden usar móviles como si fueran cámaras de aventura, lo indicado es comprar una cámara resistente, ligera y versátil si eres ese tipo de usuario que se va a la montaña a escalar, que sale con la bici en rutas atrevidas, que hace surf o que, en definitiva, se mueve.

Y ahí siguen dominando las cámaras de acción. Este año hemos tenido algunos modelos muy TOP y a continuación vamos a analizar la GoPro Hero 10 Black, el modelo de una compañía con solera en esto de las cámaras de acción que tiene ligeros cambios respecto a la generación anterior y estrena un nuevo ‘corazón’, el GP2.

GoPro Hero 10 Black
Dimensiones y peso 71 x 55 x 33,6 mm | 153 gramos
Adaptador Integrado en la base
Sensor 23 megapíxeles | Tamaño de 1/2,3″
Capacidad de vídeo 5,3K hasta 60 fps | 4K hasta 120 fps | 2,7K hasta 240 fps | FullHD hasta 240 fps
Lente Gran angular que repele las gotas de agua
Pantalla Trasera de 2,27″ táctil | Delantera de 1,4″
Batería 1.720 mAh extraíble | Se carga por USB-C directamente en cámara
Conectividad Wi-Fi | Bluetooth | USB-C
Sonido 3 micrófonos
Precio Unos 463 euros Amazon

Apartados del análisis de la GoPro Hero 10 Black:

Si algo funciona, no hay que tocarlo, aunque a lo mejor va tocando

Debo decir que no soy el usuario objetivo de las cámaras de acción. ¿Toda esa lista de acciones que he indicado anteriormente? Bueno, pues no hago nada de eso y sí, de vez en cuando salgo de ruta, pero no me ‘flipo’ montando mis vídeos.

Eso tiene que quedar claro desde un principio porque puede que haya usuarios no tan activos como yo a los que les llame la atención una cámara de acción que, simplemente, no es para ellos.

Ahora bien, si eres más aventurero, tengo que decir que algo que me ha gustado siempre de las GoPro es su diseño. Y es que, me parecen cámaras espectaculares a nivel de construcción, que se mantienen muy bien con el paso de los años y que puedes ‘maltratar’ sin temer por su integridad.

La Hero 10 Black mantiene todo eso debido a que el diseño es, básicamente, el mismo que el de la Hero 9. 

Tenemos una cámara que es sumergible hasta 10 metros de profundidad sin necesidad de ningún accesorio. Se os va a poder caer sin que temáis por los componentes internos o por piezas que puedan desprenderse y se lleva bien con el frío. Con el calor no tanto, como veremos más adelante.

Es una cámara todoterreno sin necesidad de ningún módulo protector, y esto es algo que me encanta. Es decir, tú compras la cámara y, en lugar de coger una carcasa protectora (a no ser que vayas a hacer submarinismo, para la que sí necesitas un protector adicional), puedes invertir ese dinero en otros accesorios, pero no en algo para proteger una cámara que ya tiene ‘escudo’ de serie.

En esta generación tenemos una lente que ha mejorado respecto a la Hero 9. Se puede extraer para cambiar por otro módulo que nos permita tener un angular mayor, si es que lo necesitamos, y es más resistente a arañazos que la que teníamos en la generación anterior.

Lo mejor es que, ahora, tiene una capa hidrofóbica que repele las gotas de agua, por lo que si está lloviendo no vais a tener imágenes ‘sucias’ y si estáis grabando tomas marinas en las que metéis y sacáis la cámara del agua, no habrá nada que interfiera en la imagen.

Es un cambio que puede parecer pequeño, pero que realmente me gusta porque si estáis grabando de ruta y empieza a chispear, por ejemplo, no os vais a tener que preocupar ni de la cámara ni de las gotas en la lente.

Por lo demás, como digo, tenemos una cámara idéntica a la anterior, con una tapa lateral (que cuesta mucho abrir) en la que tenemos la batería, el USB-C de carga y datos y la ranura de la microSD.

En la parte superior está el botón de ‘grabar’ que sirve para encender la cámara y empezar a grabar si solo damos un toque con la cámara apagada. En el lateral izquierdo está el de encender la GoPro y en la parte inferior están las patillas para accesorios.

Como digo, el diseño sigue siendo una de las claves de las GoPro y no es, ni de lejos, una cámara ‘delicada’ o por la que te tengas que preocupar.

Dos pantallas que responden bien a los gestos y son útiles a pleno Sol

Pero bueno, vamos a las pantallas porque no es que vayamos a interactuar mucho con ellas una vez configuramos la grabación, pero es importante ver sus características.

Tenemos dos pantallas, una trasera y una delantera. La delantera sirve para autograbarnos, algo muy útil si estamos haciendo un VLog o si estamos transmitiendo en directo, ya que esta cámara se puede usar como webcam sin problema. 

También tenemos un pilotito rojo justo encima de la pantalla frontal que nos indica si estamos grabando por si queremos tener esta pantalla apagada para ahorrar batería. Tiene unas dimensiones de 1,4″ y, para lo que la vamos a usar, es un tamaño adecuado.

Por otro lado tenemos la pantalla principal de 2,27″. Esta sí es táctil y responde bien a los gestos. De hecho, el uso es más satisfactorio que en la generación anterior gracias a un chip nuevo del que hablaremos más adelante

Al principio, las primeras veces, es algo lioso el interactuar con la pantalla porque la interfaz no es la más amigable, pero en cuanto le coges el truco lo cierto es que no vas a tener problema alguno.

Y esto, claro, si es tu primera GoPro. Si no, ya estarás más que acostumbrado y lo único que tienes que saber es que ambas pantallas se ven bien incluso en exteriores con alta luminosidad y que, ahora, el sistema responde más rápido.

Notables mejoras gracias al procesador GP2 con un estabilizado bestial

Esto es gracias a que tenemos un nuevo procesador, el primer cambio en unas cuantas generaciones. Se trata del GP2 que mejora, por bastante, la fluidez de la GoPro, lo que permite que el sistema sea más estable y que la pantalla también responda mejor a las acciones.

Este nuevo procesador también permite una mejor estabilización electrónica, que ya era espectacular en los modelos anteriores, y antes de pasar a los ejemplos de vídeo y foto, vamos a hablar un poco sobre los modos, resoluciones y ese tipo de aspectos.

Tenemos el mismo sensor de estas últimas generaciones, un sensor que nos parece que ya ha quedado desfasado y que cuenta con un tamaño bastante pequeñito, de solo 1/2,3″

Esto afecta a la toma de imágenes con baja luz, algo que se ve acrecentado si tenemos en cuenta que tenemos más megapíxeles, 23, y que esos píxeles son más pequeñitos.

Creo que, de cara a una nueva GoPro, hay que meter un sensor más grande, sobre todo viendo que la competencia utiliza sensores mayores o menos megapíxeles, beneficiando el contraste y, sobre todo, las tomas con baja luz.

Pero bueno, en lo que a modos respecta, tenemos una de las cámaras de acción más versátiles en lo que a captura de imágenes se refiere.

Tenemos la opción de capturar a 5,3K, una auténtica burrada para luego hacer un recorte o reencuadre, a 60 fps. También tenemos FullHD y 2,7K hasta 240 fps para hacer una cámara lenta (es espectacular 2,7K a esa tasa de frames) y las opciones de 4K60 y 4K120, que son mis favoritas.

De hecho, creo que lo que prefiero, tanto por batería como por calentamiento, son los modos a 4K y, una vez configurada la resolución, podemos juguetear con los modos de imagen que queramos.

Tenemos el ‘SuperView’, que es el más angular, pero sin ser un ojo de pez. Luego está el ‘Gran angular’, que sí tiene una mayor deformación en los laterales, el modo ‘Lineal’ que es el que utilizaría por defecto y que es un gran angular, pero con la distorsión corregida por software y el modo ‘Estrecho’ que hace una especie de zoom, más similar a un 27 mm.

La elección de modo depende mucho de vuestra decisión creativa tanto para vídeo como para fotografía, pero si vais a colocar la cámara en una tabla de surf, en un monopatín o en un dron de acrobacias, lo mejor es el modo ‘Estrecho’ con el control de horizonte.

Esto permite que la cámara se incline hasta 45º sin que la imagen se mueva, sin perder la línea del horizonte. Es bastante espectacular comprobar cómo funciona y un salto bastante grande respecto a los 27º que permitía este modo en la generación anterior.

No es perfecto, ya que a veces este sistema produce algunos movimientos raros, pero la mayoría de veces funciona muy, muy bien. 

Y la calidad de imagen, teniendo en cuenta lo comentado del sensor pequeñito que no es el que más procesado soporta para las fotos y que tampoco es el más indicado en zonas de fuerte contraste, me parece muy correcta.

Con buena luz vamos a tener tomas muy espectaculares ya que los colores son vibrantes. 

Si te pones a analizar la imagen no es perfecta, pero sinceramente, con esto pienso lo que pensé con el DJI Air 2s: sí, el sensor y la lente tiene su importancia, pero al final al compartir un clip, en lo que se va a fijar la gente no es en la calidad de dicha imagen, sino en la espectacularidad de la toma.

Es decir, se pueden crear contenidos tan impresionantes que opacan la parte más ‘técnica’, y me parece genial, de verdad, pero es el momento de optar por un mayor sensor porque cuando la luz deja de ser óptima aparece el ruido y las texturas lavadas.

Algo que no me ha gustado tanto es GoPro Quick, la app para móviles que nos permite ampliar las posibilidades de la cámara.

Con ella tenemos acceso a la galería y algo interesante, control remoto de la cámara, pero también vamos a poder editar vídeo con transiciones, efectos y otros parámetros que incluye la app.

Suena genial, ¿verdad? Pues sí, pero si tienes 50 euros para pagar la suscripción, ya que si no, no puedes acceder ni a la edición de vídeos ni a la exportación de contenido al móvil, entre otras opciones. Creo que es un servicio que debería ser gratuito al haber pagado por una cámara que, de base, no es barata.

Y bueno, sobre la estabilización, lo habéis ido viendo en los clips de vídeo a lo largo de este segmento del análisis: HyperSmooth 4.0 se porta muy bien gracias al nuevo procesador y se nota la ‘mano’ de esa nueva estabilización electrónica pese a que el año pasado ya era espectacular.

Eso sí, todo esto tiene un precio y se llama calentamiento y autonomía.

El talón de Aquiles por su capacidad y diseño de carga

Sin medias tintas: la GoPro Hero 10 Black se calienta, tanto que a veces se nos ha apagado por sobrecalentamiento.

El cuerpo de la cámara me encanta y ya he dicho que es muy resistente, pero creo que no está hecho del material que mejor conduce el calor y la cámara se calienta bastante en el exterior, llegando a algunos extremos en los que puede quemar en algunos puntos.

Esto es debido a que las resoluciones 4K y 5,3K junto a la estabilización electrónica son muy exigentes con el nuevo procesador y, evidentemente, está relacionado con la batería.

Tenemos la misma batería que en la generación anterior, una pila de 1.720 mAh que depende mucho del uso que hagamos. En 5,3K (y si no se apaga antes por sobrecalentamiento), aguanta unos 30 minutos. 

En 4K120 tenemos para esa media hora y podemos alargar a unos 40-45 minutos a 4K60, llegando a la hora de grabación a 4K30. 

Ojo, depende mucho de los modos de grabación, pero también de los propios parámetros de configuración tanto de imagen como de la propia cámara, pero creo que puedo decir que una batería da para una media hora si queréis grabar en las mejores condiciones.

Y bueno, otro problema es que el icono de porcentaje de la batería se vuelve un poco loco en algunas ocasiones y, dependiendo de la resolución, cambia. 

Entiendo la intención de decirte «si grabas a 4K60 te queda X y 1.080p te queda X+20», pero es mucho más fácil un temporizador. «Si grabas a 4K60 te quedan 15 minutos de batería y si grabas a 1.080p son 40 minutos».

Por otro lado, la carga tampoco me ha gustado. Tardamos casi dos horas en cargar la batería, algo que no esperaba teniendo tan poca capacidad, pero para realizar esa carga tenemos que tener la puertecita de la batería abierta, asegurar que la pila está hasta el fondo para que no deje de hacer contacto durante la carga y esperar.

Es el helado de chocolate que te encanta desde hace años, pero a veces apetece un sabor más atrevido

Llegamos al final del análisis de la GoPro Hero 10 Black y sí, el calentamiento y la batería nos dejan un poco ‘de bajón’, pero son cosas que creo que arreglarán de cara al siguiente modelo porque son muy notorias.

En el resto de apartados, esta GoPro es tan solvente y sólida como las dos/tres generaciones pasadas. Tenemos un muy buen diseño que es el más, en mi opinión, todoterreno. 

Sin necesidad de un accesorios tenemos una cámara muy resistente a las inclemencias, a los golpes y al agua, que es muy modular gracias a que tiene el soporte integrado en el cuerpo y que cuenta con esa nueva lente que repele las gotitas de agua.

La calidad de imagen, con buenas condiciones de luz, sigue siendo tan llamativa como siempre y parecía imposible, pero la estabilización es aún mejor que en generaciones previas gracias a las nuevas mejoras de software y, sobre todo, al procesador GP2.

Ese procesador, sin embargo, se calienta más y por eso creo que deben cambiar el formato de diseño o materiales de cara a la generación de 2022, así como la batería, que no puede seguir siendo la de los dos últimos modelos.

Por lo demás, sigue siendo la reina en lo que a cámaras de acción se refiere, pero hay que ponerse las pilas, GoPro, porque DJI e Insta360 están ahí.

Abrir chat
Envianos un Whatsapp